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“Virgen de la ternura”

Tronco de madera de chopo

La Virgen de la Ternura es un tema clásico en la tradición de la iconografía. Transmite la relación especial entre la Madre y el Hijo a través de la cercanía y el contacto de las mejillas que nos indica que ambos respiran al unísono. Este gesto ocupa el centro del icono, su clave de lectura. El aliento vital (propio del Espíritu Santo) es el mismo para los dos.

María envuelve a su Hijo, que sale al mundo desde su regazo. Y capta nuestra atención con su mirada que nos conduce, a través de su mano, al Hijo. Ella es el camino que nos lleva a Jesucristo. El Niño, a su vez, nos devuelve a su Madre, llamada a ser Madre nuestra. Por eso en la esquina superior está escrito su nombre, el que remite a su misión principal: Madre de Dios (ΜΡ ΘΥ).

El Niño aparece con los vestidos propios de los maestros, porque Jesús es la Sabiduría de Dios. Por eso el fajín que ciñe la túnica es dorado.