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“El Señor está contigo”

(Lc 1,28)

Después de meses de oración y búsqueda de la imagen de la Anunciación fui a ver a un amigo tallador –conocedor de bosques y especies de árboles desde hace más de cincuenta años– que me facilitó la madera. Se trata de un pequeño tronco de acebo, el árbol que, junto al muérdago y la flor de Pascua remiten a la Navidad.  El acebo es una especie protegida y solo personas con licencia especial pueden realizar la poda necesaria, y en el momento preciso, para su crecimiento y conservación.

La madera de acebo me pareció el mejor lugar para dejar emerger la Anunciación manteniendo las dos grietas que convierten en raíces a los protagonistas de la historia. Es una madera densa, de muy buena calidad, y muy codiciada por los carpinteros por su durabilidad. Decidí conservar el tronco y abrirlo en canal a modo de díptico para expresar que, dentro de él habita un tesoro: el anuncio de una Buena Nueva –“Saldrá un vástago del tronco de Jesé, y un retoño de sus raíces brotará. Reposará sobre Él el espíritu de Yahveh” (Is 11,1)–.

En cada una de las “compuertas” aparecen los dos personajes de la Anunciación, aunque a través de los gestos, los colores y algunos símbolos, aparece el Misterio entero de Dios.

El ángel Gabriel descansa sobre el globo terráqueo (el azul es símbolo de lo terrestre) porque viene en representación del “Dueño y Señor de todas las cosas”. Con su mano derecha bendice a la Virgen, derrama sobre ella la plenitud de la Gracia, ese Hijo que será el Salvador de la humanidad. Y permanece con la mano izquierda abierta para recibir la respuesta de la doncella de Nazaret, el “hágase”. En la hoja derecha del díptico está María, Nuestra Señora, envuelta en lo divino (representado por el color rojo del manto) y con su túnica azul (porque es criatura como nosotros). Y recibe la Buena Noticia (tal y como expresa su mano derecha) y alaba a Dios (como lo indica su mano izquierda). Lleva las tres estrellas que simbolizan la triple virginidad y la Trinidad. El ángel está sobre el mundo, María está en su casa… y Dios desciende hasta el último rincón.

La cita que da título al icono indica el nombre de Dios –“Yo soy el que está contigo” (Ex 3,14)– que llevará también el Hijo, el Emmanuel –“Dios con nosotros” (Mt 1,23)–.

El icono lleva el nombre escrito de los dos personajes, así como las dos palabras claves en la parte superior: “Contigo” y “Hágase”.