Skip to main content
Opiniones

Tertulias y sobremesas

By 23 de agosto de 2023No Comments

Cumpleaños, aniversarios, presentación de novios, el primer trabajo, etc. Motivos más que suficientes para festejar. Momentos que dejan huella a nivel personal pero también familiar. La “casa madre” de los padres, suele convertirse en el centro de reunión de tíos, primos, y algún amigo que se cuela sin saber cómo y que suele contribuir a crear ambiente con un buen postre con el que alegra las sobremesas que se alargan hasta bien entrada la tarde. Es agradable encontrarse, compartir y conversar. 

Estos momentos que suceden de cuando en cuando van generando con los años un vínculo sorprendente no hecho de intimidad (que para eso están los amigos del alma, los hijos y, sobre todo, el marido o la mujer) sino de contacto que, aun espaciado en el tiempo, es permanente. Un “punto de encuentro” que contribuye a generar una pertenencia mutua, casi imperceptible y que, aunque a veces puede producir sensación de pesadez y pereza, cuando desaparece, se echa de menos. 

Ese lazo, tan fuerte como frágil, se ve amenazado según qué temas salgan a relucir en las sobremesas. La política posee esa cualidad de ponernos nerviosos. El diálogo suele empezar bien, con ánimo de arreglar el mundo entre todos, pero con frecuencia acaba mal, con continuas interrupciones y ánimos exasperados, con algún que otro exabrupto y mucho de falta de escucha; una reproducción “en familia”, casi exacta, de las tertulias televisivas en las que poco importa la búsqueda conjunta del bien común sino que de lo que se trata es de “ganar” dialécticamente un debate estéril sin ningún otro fin mayor que engrandecer el propio ego. Al final, no solo no se ha arreglado el mundo de alrededor, sino que se ha empeorado el propio. 

Uno de los desgarros que están sufriendo las familias a propósito del procés abierto en Cataluña es la división interna. “Nunca creí que el precio a pagar por decir con respeto y con honestidad lo que uno piensa iba a ser tan alto”, escribía Isabel Coixet en El País. Somos así de frágiles. Por eso, no levantemos muros con la palabra; no consintamos que nuestras ideas se conviertan en ideología; no dejemos que nuestro punto de vista estrangule al del otro; no permitamos que la falta de entendimiento en la familia predomine sobre la unión. Porque mientras las políticas van cambiando, si ese vínculo llamado a acompañarnos durante toda la vida desaparece, el vacío que queda no puede llenarse. 

 

María Dolores López Guzmán

Publicado en R21

Noviembre 2017