Skip to main content

“San Ignacio de Loyola”

Madera: tabla de abedul

San Ignacio aparece con la misma postura con la que se suele representar a
Jesús Maestro o Pantocrátor. Puesto que estamos llamados a reproducir su
imagen, San Ignacio, como maestro espiritual, se convierte en reflejo de la
sabiduría de Dios. Pero Él no es Dios, por eso solo está dorada la aureola,
como símbolo de la irradiación espiritual del santo, pero no la totalidad del
icono. El fondo es ocre, el color más semejante al oro pero que no llega a
ser el metal precioso que representa la realeza y la luz increada de lo
divino. Y en el libro que sostiene aparece el lema de la Compañía de Jesús:
Ad Maiorem Dei Gloriam (a mayor gloria de Dios); es decir, no buscar la
propia gloria (el “vano honor del mundo”) sino aquello que haga crecer el
evangelio y transparente mejor la obra del Señor. El IHS (abreviatura del
nombre de Jesús en griego) que aparece en la otra página del libro indica
que Jesús es principio y fundamento de la espiritualidad ignaciana

El nombre de San Ignacio es una reproducción de la firma del fundador de
la Compañía.