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San Francisco Javier

Madera de pino

Evangelizador incansable en Indonesia, India y Japón, fue proclamado patrono de las misiones por el Papa Pío XI en 1927. La dimensión misionera queda representada por el barco sujetado con la mano derecha –porque se trata de su misión central en la Compañía de Jesús–, y por la indicación de la mano izquierda que parece conducirlo, saliendo de sí,  hacia el mundo.

Tiene el hábito con roturas (se aprecian en las mangas) y el pelo desordenado. Porque al misionero le toca “remar mar adentro” y “bregar”, implicarse con los demás.

El nombre es una transcripción de la firma del santo, un hombre inspirado por el Espíritu de Dios (representado a través de la aureola dorada).