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“No es más el siervo que su señor”

Madera de olivo

Icono de Jesús con el delantal

Hacía tiempo que quería que mis manos fueran conducidas por la imagen de Jesús con el delantal, como en el Lavatorio, su testamento vital. ¡Con qué poco se puede expresar tanto!

Una rodaja de madera de olivo me pareció el mejor lugar para que emergiera esa imagen. El olivo es signo de paz y de esperanza. La paloma que regresó al arca de Noé llevaba en su pico una rama verde de olivo como anuncio del fin del Diluvio; y Jesús pronunció “hágase” antes de la Pasión que ya asomaba, como expresión de confianza y aceptación de la voluntad del Padre. En Palestina era cultivado más aún que la vid y era considerado uno de los bienes anunciados por Yahveh para su pueblo. En la fiesta de los Tabernáculos se cortaban ramas de olivo para erigir las tiendas.

Se trata de un árbol con un sistema de raíces tan vasto y compacto que puede sobrevivir en condiciones extremas de sequía. Del olivo sale además el aceite con el que son ungidos los profetas y los reyes de Israel. Posee una madera con una textura compacta, firme, sólida, de tacto agradable. Tenía un gran valor en tiempos de Jesús porque era un elemento esencial para la iluminación pues se utilizaba para alimentar las lámparas en el interior y las antorchas en el exterior. Curiosamente la técnica del icono se conoce como la técnica de la iluminación. Porque supone ir sacando a la luz, la Luz que habita en la materia.

El icono es una ventana abierta al misterio de Dios. El Misterio se asoma a través de ella, y nosotros podemos asomarnos a su interior.

La composición es sencilla, para evitar distracciones e ir a lo esencial. Jesús lleva puesto el delantal del servicio más humilde, y actúa en consecuencia. No lleva su manto azul característico porque se ha despojado de él quedándose tan solo con la túnica roja -que representa la divinidad- arremangada. La humanidad la lleva consigo en el gesto que le consagra como modelo de ser humano siendo divino. El que sirve es el Señor.

El icono lleva dos nombres de Jesús: Ó WN, escrito en el nimbo, y que significa “El que es”, el nombre que Yahveh le dijo a Moisés junto a la Zarza ardiendo; y en el lateral, IC XC, abreviación en cuatro letras del nombre en griego de Jesús Cristo. Un icono es escritura en imagen y en palabra (a través de los nombres).

En el tratamiento final de la madera he empleado cera de abeja cien por cien natural.

Las piezas artesanales son únicas y un icono es, sobre todo, una invitación a la oración y la contemplación. En este caso, del Señor que “se dobla” para servirnos, una escena sobre la que tenemos que volver una y otra vez para preguntarnos si de verdad queremos ser como Él. El título del icono recoge las palabras dichas por Jesús en el Lavatorio en las que nos recuerda que, si queremos seguirle, ese es el camino (ni más, ni menos).