Skip to main content

“La mejor parte”

Madera de aliso

Este icono de María sentada a los pies de Jesús está presidido, a golpe de talla, por las palabras que Jesús dirigió a Marta: “te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la mejor parte -OPTIMA PARS- que nadie le puede quitar” (Lc 10,41-42).

La tabla de madera acoge, como si de una ventana se tratara, la casa de Betania, donde está alojado Jesús con sus amigos Marta, María y Lázaro. Una casa abierta, donde el arco, como un ventanal, deja pasar la Luz para iluminar el momento de la escucha atenta de María como oyente de la Palabra. Ella representa la vocación primera de la Iglesia.

¡Cuántas conversaciones y miradas entrecruzaron María y Jesús! No es extraño que fuera ella la que le ungiera los pies con el perfume para agradecer, homenajear y adelantarse a lo que estaba por venir (Jn 12, 1-11).

La composición expresa el momento de la comunicación entre los dos: Jesús habla, María le escucha atentamente. Sus miradas se cruzan. Parafraseando a Santa Teresa de Jesús es necesario aprender a mirar al que nos mira (Vida, 13, 22).

Jesús está sentado en un trono, lleva en la mano un manuscrito, y el brazo derecho extendido, como enseñando. Representa a Jesús, Sabiduría de Dios. En Él habita la Verdad.

Detrás de ellos está la mesa con los dones propios de la eucaristía: el vino y el pan. El pan y el ánfora que está a los pies de Jesús están en el eje vertical central del icono. Eucaristía y servicio. Las palabras de Jesús no son huecas, son alimento que nos hacen crecer en amor servicial y en servicio amoroso.

En la ventana del fondo asoman el cielo y las montañas cuando está anocheciendo, porque con Él las horas se pasan sin sentir.

María lleva la túnica azul –que remite a la realidad terrestre – y el manto verde –que representa la esperanza- le da calor. Se trata de una combinación de colores propia del Espíritu Santo, porque ella está reconociendo que Jesús es el Mesías.

La túnica de Jesús es roja -símbolo de la divinidad-, mientras que el manto es azul -que remite a la humanidad-. Plenamente Dios, y plenamente Hombre.

El icono lleva el nombre de los dos: María -Мαρία- que significa “lugar de encuentro con Dios”; y a Jesús se le describe como -Ó WN-, escrito en el nimbo, y que significa “El que es”, y en el lateral, IC XC, abreviación en cuatro letras del nombre en griego de Jesús Cristo.

En el tratamiento de la madera, la talla de las letras ha sido realizada a mano y el acabado final lleva cera de abeja cien por cien natural. Todos los materiales utilizados en la elaboración del icono son naturales, materia prima que proviene del Creador.

Las piezas artesanales son únicas e invitan a buscar la belleza en medio de la imperfección propia de la obra hecha a mano.