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Opiniones

Menos regalos, más gratitud

By 25 de septiembre de 2023No Comments

Cumpleaños, día del Padre o de la Madre, aniversarios o Navidad son las ocasiones familiares por excelencia para hacerse regalos. No hay celebración de este tipo que se precie sin una comida especial coronada con un buen dulce, y obsequios que compiten por ser el más vistoso o el más acertado… Las fiestas navideñas no serían tales si no tuvieran ese momento mágico del árbol adornado con luces, y una montaña de paquetes a sus pies. Impensable una Navidad sin regalos. Pero ¿por qué regalar? y, sobre todo, ¿por qué tanto?

Expresar que el amor es por esencia gratuito, como así lo ha mostrado Dios regalándonos su presencia en Jesús, es bueno. Pero que el mejor modo de hacerlo sea a base de compras es otra cosa. Debemos preguntarnos qué trasmitimos de verdad con tanto gasto, no sea que perdamos la dirección a pesar de la buena intención que seguramente nos mueve. ¿Qué les queda de todo ello a nuestros hijos?

Fijándonos más en cómo vino ese Señor que se hizo niño encontraremos pistas para acertar con tantos obsequios si de verdad queremos transparentar lo que Dios regala. Lo que se ve resulta llamativo:

No trajo nada… más que su persona.

No gastó nada… excepto su vida.

No hizo nada… salvo la voluntad del Padre.

Lo que el Señor nos regaló en su venida no le supuso ningún dispendio económico, sino vital. Era su ser lo que nos daba, lo más preciado. Donó su vida, humana y divina. Lo asombroso es que lo realizó de una manera sencilla, sin alardes ni postureos que supusieran un reconocimiento personal y social. Simplemente lo hizo; silenciosamente, sabiamente, de puntillas.

A quien deberíamos rendir un homenaje especial en Navidad debería ser, en primer lugar, al Señor, cantándole y disfrutando su modo de proceder; y en segundo lugar, a los humildes, los que aman la humanidad sin buscar nada más que el encuentro de corazón a corazón. Por eso en estas fiestas los pobres son los importantes. Porque nos recuerdan que el mejor regalo es la humanidad compartida sin más; y que solo necesitamos querernos para alegrarnos. Amor sin coste; “gratuidad en estado de gracia”.

La Navidad es la oportunidad de disfrutar de la pobreza y la sencillez de un Dios para quien su mejor inversión no fueron las “letras del tesoro”, sino estar con quienes somos su tesoro mayor: la humanidad entera.

 

María Dolores López Guzmán

Publicado en R21

Diciembre 2018