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Opiniones

La pasta de dientes

By 23 de agosto de 2023No Comments

¿Quién dijo que en las familias la pasta de dientes era un problema menor? ¿Cuántas discusiones han surgido de un uso diferente del tubo dentífrico compartido? Al igual que la salpicadura del agua cuando empapa hasta las paredes al escurrir descuidadamente el estropajo, la camiseta que uno reclama y no ve aunque la tenga delante, o la tapa del váter que nunca termina de estar como debería estar –todo un clásico–, la pasta de dientes forma parte de ese conjunto de detalles de la vida diaria familiar que provocan tensiones. Lo malo es que este tema menor e intrascendente acaba exasperándonos de tal manera que terminamos tirando de hemeroteca para reprochar al otro todas las desatenciones que ha cometido a lo largo de los años. Menos mal que la modernidad avanza que es una barbaridad y ya se fabrican tubos para la pasta dental que recuperan su forma casi instantáneamente evitando esa desagradable impresión de que el otro ha apretado por donde no debía (algo que, cuando es uno el responsable siempre es –¡qué curioso!– excusable y hasta divertido). Pero la solución de los problemas no está únicamente en evitarlos de antemano, porque siempre aparecerán nuevos –es lo que tiene la convivencia– sino en el modo de afrontarlos.

La vida en común está salpicada de encuentros y desencuentros. Pretender tener una existencia libre de tensiones es una ilusión abocada a la frustración. Hay que contar con la disparidad de criterios pues miramos la realidad desde nuestra perspectiva o desde algo mucho más trivial como el diferente humor con el que nos levantamos cada día. Lo importante es saber situar esos conflictos cotidianos para que no logren empañar una convivencia razonable y buena.

Dos claves prácticas para sobrellevar esta zona menos bonita de la apasionante realidad familiar: aceptar que existen diversos modos de realizar las cosas; y no “hacer un mundo” de lo insignificante. La Santa de Ávila iba en esta línea cuando decía: “Procurad entender de Dios en verdad, que no mira tantas menudencias como vosotros pensáis”. Si el Señor llevara cuentas de todo lo que hacemos mal…

Mejor reservar las energías para lo esencial, que gastar nuestro tiempo en peleas por los desaciertos en los que todos incurrimos; aunque solo sea porque aquello de lo que acusas al otro te puede pasar a ti. 

Por el bien común.

 María Dolores López Guzmán

Publicado en R21

Octubre 2017