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La mujer que anuncia

Madera de Tilo

El icono representa el encuentro entre María Magdalena y Pedro después de que ella visitara la tumba de Jesús y se encontrara el sepulcro vacío (Jn 20,1-2), por eso sostiene entre sus manos el perfume que llevaba para ungir y honrar el cuerpo de Jesús, y por eso el color de su túnica es un ocre anaranjado lleno del impacto de la luz que ha recibido; mientras que el manto es verde, color habitual en las representaciones del Espíritu Santo, porque ha tenido una experiencia de Dios.

El corazón les debió de dar un vuelco cuando vieron las vendas que cubrían el cuerpo del Señor en el suelo. Ella lo vio primero y el Resucitado se le apareció poco después también a ella, antes que al resto de los discípulos. “Y fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor” (Jn 20,11-18).

Fue un encuentro especial entre una mujer a la que el Resucitado confirmaba como figura fundamental en la fe y la transmisión del evangelio (por eso su figura está en movimiento), a la que El Señor le confió una misión esencial a pesar de que ni ella, ni otras mujeres que la acompañaban, fueron creídas; y  Pedro, pilar de la Iglesia, quien recibió de María Magdalena la noticia más importante para su vida y la nuestra.

 

La imagen está representada sobre una madera de tilo, un árbol majestuoso cuyas flores exhalan un suave perfume en verano. Se trata de una de las maderas más utilizadas en la elaboración de los iconos por su carácter homogéneo y blando. Una tabla cavada unos dos milímetros para reproducir el efecto de una ventana, que permite a quien lo contempla, asomarse a la realidad de lo divino, así como a lo divino, asomarse a nuestro mundo.