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“Jesucristo el Salvador”

Madera: tronco de haya

Icono del rostro de Jesús realizado sobre medio tronco de madera de haya.

Al orar ante un icono de Jesús es importante recibir su mirada y a su vez, mirarle una y otra vez, conocerle, seguirle… porque estamos llamados a reproducir su imagen, la imagen de Aquel que es primogénito de muchos hermanos (Rm 8,29).

En el nimbo que rodea la cabeza del Señor, hay escritas tres letras griegas en cada brazo de la cruz. A la izquierda, una “o” (ómicron), sobre la cabeza una “ω” (omega), y a la derecha una “N”. Estas letras forman la expresión “ὁ ὤν”, es decir: “El que es”. Palabras que Yahveh dirigió a Moisés cuando éste le preguntó su nombre (Ex 3,14). En hebreo el verbo “ser” y “estar” es el mismo, por tanto, ese nombre también se puede traducir “Yo soy el que está contigo”. También el nombre del Señor, el Enmanuel, significa “Dios con nosotros”. De alguna forma los iconógrafos escribieron esas palabras en el interior de la aureola, como una forma de señalar la divinidad de Cristo.