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Opiniones

Hablando de suegras… Noemí

By 23 de agosto de 2023No Comments

“Dichoso Adán que no tuvo suegra”, dice un refrán. Irónica manera de expresar la percepción universal de que la relación que cada uno de los cónyuges mantiene con la madre del otro, parece estar destinada al conflicto. Si hay un tema familiar que traspasa culturas y fronteras ese es el de la suegra; lugar común de chistes y chanzas. Existe la apreciación de que, sí o sí, se trata de una figura cuya misión es incordiar. Su mera presencia transmite esa sensación de que, hagan lo que hagan la nuera o el yerno, ella lo haría mejor: un cuidado de los nietos más atinado, la comida más rica, la casa más acogedora, la ropa mejor combinada. Probablemente en el subconsciente de una suegra se deslice alguna vez esa idea de que, tanto por edad, como por conocimiento de su hijo o hija, sus apreciaciones deberían ser tenidas más en cuenta. Lo peor, sin embargo, no es que tenga esos pensamientos, sino que se traduzcan en una actitud de escrutinio permanente sobre las decisiones de los hijos políticos que para ella siempre serán menos acertadas.

Dicen que cuando el río suena, agua lleva, así que, si la imagen de la suegra como figura familiar incómoda se ha convertido en un tópico es porque, posiblemente, algo de esto sea cierto. Pero cuando los estereotipos traspasan el umbral del chascarrillo, la broma puede derivar en prejuicio, y eso ya es poco recomendable. No estropeemos de antemano una relación que podría ir bien.

Lo que en el fondo transmiten los dichos es que una suegra es una figura con un papel complicado por el vínculo materno que mantiene con una de las partes; por eso, está llamada a desarrollar una delicadeza especial. Para no invadir, y para querer de corazón a quienes los hijos quieren. Ellos deben ser los protagonistas de su historia. A los padres les toca acompañar. Y así es bonito. Un amor especial.

Noemí llamaba “hijas” a sus nueras. De tal modo las quería. Cuando todas enviudaron, solo una –Rut– se quedó con ella. Juntas se enfrentaron al dolor y la pobreza; y juntas salieron adelante. Noemí la animó a desposarse de nuevo; y Rut la consideró la abuela del hijo que tuvo con Booz (Rt 4, 13-16). Un maravilloso relato bíblico que muestra cómo Dios, ya desde antiguo, nos invita a romper algunos esquemas.

 

María Dolores López Guzmán

Publicado en R21

Enero 2018