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Opiniones

De roles y tareas

By 23 de agosto de 2023No Comments

España es uno de los cinco países del mundo más favorables para la mujer en cuanto a inclusión, protección legal y seguridad, según una reciente investigación del Georgetown Institute for Women, Peace and Security. Pero su situación respecto a participación en las tareas del hogar es otro cantar. Casi un tercio de los hombres no se hace cargo de ninguna labor doméstica, y las mujeres asumen al menos 2,5 veces más estas faenas que los hombres.

La casa sigue siendo lugar de conflicto familiar por excelencia; porque es espacio común de convivencia y porque los diversos roles –algunos basados en la distinción del sexo– nos hacen situarnos de manera dispar ante la realidad. Hoy nadie discute que el cerebro de ambos sexos es distinto, y eso determina nuestra conducta. No es lo mismo ser madre que padre, hijo que hija, abuelo que abuela. Pero no es tan sencillo aceptar esa diferencia, esa mirada que ve unas cosas y otras no, que detecta olores distintos, o que percibe una escala cromática en la que no cabe distinción entre el blanco champán o el blanco roto, el verde pistacho o el verde limón. La armonía del hogar también se juega en la combinación de los colores, ¡faltaría más!

No obstante, salvo por situaciones de fuerza mayor, todos estamos capacitados para realizar las tareas básicas: poner el lavavajillas o la lavadora, pasar el trapo del polvo, fregar los suelos, planchar la ropa, recoger el cuarto e incluso remangarse para dedicar algún día al año a hacer esa limpieza general en la que siempre aparecen objetos perdidos y bolas de pelusa habitando con total impunidad en los rincones más inverosímiles. Pero el reparto de tareas no es suficiente. Es importante admitir que unos y otros no tenemos el mismo nivel de apreciación de dónde hay que aplicarse más o qué es lo básico. Y no es una cuestión de quién asume la última responsabilidad del hogar –el padre, la madre o ambos–, que también, sino de aceptar distintos modos de hacerlo, algunos vinculados a la diferencia de sexo. Realizar lo mismo no equivale a aportar lo mismo ni a hacerlo como el otro quiere. Hay un reto que, sin negar el primario del reparto de tareas, va más allá y que pone el foco en compartir la responsabilidad y aceptar la diferencia. El espacio común lo requiere. 

 

María Dolores López Guzmán

Publicado en R21

Abril 2018