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Opiniones

Cerrado por vacaciones

By 23 de agosto de 2023No Comments

“Necesito desconectar, irme a un sitio en el que me lo den todo hecho y no pensar en nada: ni política, ni trabajo, ni casa, ni hijos”. Más que un sueño, una necesidad para minimizar la presión de los problemas. ¡Qué bien resuenan esas palabras de Jesús recogidas en el evangelio: Venid a mí los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré! No sabemos cómo lo hará, pero tranquiliza escucharlo.

Lo peor del cansancio es que nos hace enfadarnos por cualquier tontería. No se lleva bien el agotamiento con la paciencia. El problema es que en las vacaciones, donde ponemos nuestras expectativas, no siempre está la respuesta. Hacer y deshacer maletas, tener la ropa continuamente revuelta y descubrir que, aun estando más libres, pasar juntos demasiado tiempo y compartir espacios aún más pequeños que los usuales no siempre es positivo para la convivencia, genera desilusión. A veces incluso favorece que algunos conflictos latentes salgan a la luz. 

El descanso es una realidad que se anhela pero es un bien escaso. Tiene su intríngulis dar con él, pues no basta con tirarse en el sofá a esperar que las horas pasen confiando en que las dificultades desaparezcan como el humo. En toda familia que se precie siempre salta una voz que impacta en nuestro oído con un desagradable soniquete para recordarnos, justo en ese instante mágico en el que habíamos logrado desconectar y el paraíso parecía más cercano, que la ropa no se ordena sola y que una cosa es el ocio y otra la ociosidad. Poco dura la dicha del “no hacer nada”. La vida sigue su curso incluso aunque hayamos contratado un pack de vacaciones “todo incluido” como si fuera el bálsamo de Fierabrás. Y ni siquiera el cambio de actividad o la posibilidad de hacer cosas que en la cotidianidad no podemos, tienen la fuerza suficiente para mantenernos en un estado de paz que perdure en la vuelta a casa. 

En esos instantes críticos en los que nos vemos abocados al cansancio existencial se agradecen más que nunca esas palabras del Señor: Venid a mí los que estáis agobiados… Porque el peso de nuestro mundo lo lleva Él, y porque su amor nunca cuelga el cartel de “cerrado por vacaciones”. En Él siempre podremos repostar. Las dificultades seguirán; pero en su amor sin límites descansaremos.

María Dolores López Guzmán

Publicado en R21

Julio 2018